20 dic. 2011

Take me to the finish line

Mientras ella veía un programa de televisión, ése popular programa de 4 amigas con lazos fabulosos, con vidas no siempre tan fabulosas pero siempre vestidas y en las fiestas más fabulosas y con diálogos fabulosos pensó en lo que acababa de ver en la red social no sé si la más fabulosa pero si la más popular; que no confiaba, simple y sencillo ya no confiaba más.


El pensamiento fue tan fuerte que sintió como el nudo se iba formando en su garganta, los ojos se le humedecían, se mordió los labios, trago saliva y entrecerró los ojos, y es que era así, no confiaba más en él o tal vez en eso. Sintió como la tristeza iba llegando a cada parte de su cuerpo, y no por la traición pasada, ni de lo que podría estar pasando en el presente; ése presente que además ya estaba formando parte del pasado, mas bien se entristeció al pensar que al final las lecciones de vida dejan huellas, y que ésa forma de entregarse con plenitud tal vez no iba a repetirse.


Y así sintió tanta tristeza porque la realidad es que las ganas de volverse a aventar sin paracaídas ahí estaban, pero algo la detenía, tal vez precaución, aprender de lo vivido, la memoria... sólo quiso por un instante volver a confiar y tal vez dejar de buscar motivos para confirmar ese pensamiento negativo.


Al final todo se trata de soltar, dejar fluir para que el peso sobre los hombres sea el más ligero posible. Sí, al final sólo quería responder el te amo, ése te amo nunca dicho.

1 comentario:

la mis dijo...

que lo escupa, esas palabras deben aventarse como si quemaran la garganta, porque entonces, estratégicamente le habrá pasado al otro el pedo del "qué hacer"... que se deje caer, aunque sea lo último que haga.

Tal vez valga toda la pena, si no ¿qué habrá perdido teniendo nada?